24.9.13

el amateur

El amateur se levanta temprano por la mañana. Mira las noticias mientras toma café. Piensa en los demás. Se lava los dientes mientras se ducha y continúa pensando en los demás.
Como no hace las cosas por dinero siente pasión.

Una pasión prácticamente incomprensible para los demás.
La pasión para los antiguos incluía a la sangre, al sudor y a las lágrimas. 

Para ser un pensador por internet no hace falta esforzarse demasiado. Hoy hay mucha gente dando talleres distintos, cosas prácticas que sirven para pulir el estilo.
Entonces uno puede fácilmente ser un amateur apasionado.

Todos los años que lleva de trabajo Caja de Goma, estos seis años de incontinencia no son más que una pequeña demostración donde tiburones inmaduros tratan de comer al delfín inteligente que se escapa y se escapa. A los amateurs constantemente se nos escapa la tortuga.

Hay costados azarosos y hay costados borrosos en la vida.
El hombre se desperdició a si mismo el día que se empezó a definir antes de morir.
Los contemporáneos.
Los datos inexactos dicen que quizás fue uno de ellos y otros que fue el mismo periodista que le quiso hacer creer al mundo que el Punk Rock era un género en sí mismo.
Los etiquetadores han llegado a la maximización de la estupidez: cada canción de música electrónica recibe una categoría especial.

El mundo no está en llamas.
La cabeza está prendida.
Los amateurs se supone que se juntan porque la religión suya es hacer lo que hay que hacer.

Como los militantes del colectivo imaginario.
Esos que paran con el brazo que se dibujaron, suben por una escalerita de nubes, sacan la Sube de chocolate y en vez de pedirle algo al chofer, no, van y le regalan un confite.

Los errores del sistema dejan un hueco que siempre se llena con el tamarindo del dinero, allí se tiran como chanchitos los hombres que no son amateurs, los desesperados.
Para hablar por televisión no hay que ser inteligente, para hablar por radio tampoco, para ganar un concurso quizás. El mundo no premia a los profesionales, los consuela con eso.

La diferencia entre un hippie y un amateur es muy sencilla: para ser hippie no hay que saber hacer nada. Ni que uses las chiparás más chéveres de todo el condado.

El lumpen muchas veces se funde con nosotros: y yo quisiera ser claro. Que no trabaje no siempre significa que es porque le falta interés en las cosas.
Hay personas que prefieren drogarse o ir al gimnasio.
Muchos lúmpenes se jactan de trabajar y hacen lo mismo que cualquier amateur.
Les pagan por escribir boludeces.
O peor, en vez de ir al gimnasio están todo el día discutiendo tips políticos. Consignas de las corporaciones.

La ruptura que me imagino es sencilla.
El arte no es la gran cosa, lo hemos dejado reducido al mismo rinconcito de la conciencia al que han reducido cada objetivo de esta vida de consumo.
Cada día será más complejo y cada complejo será más vitamínico.

El rock es una mezcla de películas. Las bandas se parecen en esta parte a Mel Gibson, en la otra al Indio Solari, luego viene la parte de Rita Pavone.
Y así, hasta que todos aplaudimos, hicimos pogo y fuimos pacientes.

Los amateurs se rompen el culo para hacer del rock nacional una fuente inagotable de repeticiones.
Los malditos dirán: Caja de Goma está contra el rock.
¿Qué sería del tango sino lo tocaramos siempre igual?

La izquierda y la derecha militan al compás de la música blanda que hace bailar.
Por que la espiritualidad hoy es transversal.
A todo el mundo le parece bien divertirse y no pensar en nada.

Para eso los amateurs tenemos que hacer un estanque de agua donde la tradición de los bohemios y la actitud de los antepasados nuestros siempre va a estar presente.
Como pescaditos de colores.

1 comment:

Ada, una tipa melancólica... y amateur said...

Cuando mis días se empiezan a alargar y todo lo que me rodea me parece hostil, Caja de Goma me reconforta. En ella me encerré un rato esta mañana, para mojar los pies en ese estanque, el de los pececitos de colores más lindos que vi jamás.