Cuando un poeta se va, el resto de los poetas decreta una semana de luto.
Prohíben la pornografía y las charlas objetivas. Se bebe y se brinda como a través de un prisma de coloquios.
Los amigos hacen lo que pueden, no están para salvarse. Están para ponerle leña al fuego.
Los pasacalles hablan de amor, citan esas frases que hicieron grandes a esos enormes desconocidos. En Almagro se prohíbe el paso de los extranjeros: lo que nos hace comulgar en este luto no es algo que se entiende en el sentido trascendental de las cosas.
Las muchas formas de entender la vida nos hacen chocar como copas de champán imaginario.
Todos tenemos algo de culpa siempre y algo de insatisfacción.
Los poetas no sienten su pertenencia normalmente. No son hippies, no son peronistas. Los poetas no son snobs, detestan a los actores y no quieren ver el sol.
No militan ni creen en las personas que piensan parecido.
Un poeta genuino no se pararía jamás en un escenario a buscar los aplausos narcisistas.
Para el poeta las palabras y la realidad son cosas bien distintas que se buscan todo el tiempo para batirse a duelo en la imaginación.
Se darán palabras de apoyo y de aliento mientras se tiran piedras y las más crueles justificaciones para esparcir la estela de la duda, el desasosiego, la ceguera y la luz en un instante cromado por las vivencias de cada uno.
El poeta no es exitoso, el exitoso se muere en su mansión y se apaga en su patrimonio.
Cuando un poeta se muere, sus poemas se vuelven realidad.
Todo ese tobogán de variaciones se retrotrae a un puñado de momentos.
Los que no conocieron a ese poeta se preguntarán porqué todos estos poetas se reúnen a silbar una marcha imposible de olvidar. Una música triste y altanera, como la gran música.
Una música que eleve los sentimientos más sinceros de las personas, de las bestias, una música distinta al mediodía donde la producción en serie nos hizo rencorosos añoradores del pasado.
Pero los poetas allí reunidos dirán lo que tengan que decir.
Si te tienen que escupir la cara de sudor lo van a hacer.
Si pasan dos o tres gatitos cada uno de los puntos cardinales que se aleja del norte, de la cruz del sur y de la insoportable obviedad del ser dirá: "aquí estamos, somos de la noche como ellos".
El gato es igual a ellos.
Gatos de su tierra, gatos que salen por los techos a pelear por nada.
Fieras de su rancho.
Todos los poetas son de su tierra. No chillan la irracionalidad de los filósofos.
Cuando un poeta se aleja no se lo llora, ni se lo juzga con la culpa de los mortales.
Alguna ochava oscura de la vida pega la sal contra la frente, los ángeles tampoco se sienten responsables, no estuvieron allí por que allí no había nada más que soledad y una antena apuntando al cielo donde Dios señala con una mano grande y firme al centro de las cosas.
Si a las palabras se las lleva el viento aquellos que se balancean sobre la tela de una araña, atravesando el canon de la niñez, las penas de los adultos y la furia del fracaso en su máxima expresión, entonces a aquellos que sean como plumas, de frágiles y de volátiles, a esos seguiremos al siguiente bar.
Donde seguramente hablarán de las cosas que realmente importan en la vida.
Esas que trafican los horarios y los vuelven perpetuos, inestables.
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12.11.13
4.6.09
La terrible sinceridad
Me escribe un lector: "Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz".
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.
Roberto Arlt, artista patrocinado por CdGAC
ayer en Aguafuertes porteñas.
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería, quizá, el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso. Ya ve qué disparate me pregunta.
Creo que hay una forma de vivir en relación con los semejantes y consigo mismo, que si no concede la felicidad, le proporciona al individuo que la practica una especie de poder mágico de dominio sobre sus semejantes: es la sinceridad.
Ser sincero con todos , y más todavía consigo mismo, aunque se perjudique. Aunque se rompa el alma contra el obstáculo. Aunque se quede sólo, aislado y sangrando. Esta no es una fórmula para vivir feliz; creo que no pero sí lo es para tener fuerzas y examinar el contenido de la vida, cuyas apariencias nos marean y engañan de continuo.
No mire lo que hacen los demás. No se le importe un pepino de lo que opine el prójimo. Sea usted, usted mismo sobre todas las cosas, sobre el bien y el mal, sobre el placer y sobre el dolor, sobre la vida y la muerte. Usted y usted. Nada más. Y será fuerte como un demonio entonces. Fuerte a pesar de todos y contra todos. No importe que la pena lo haga dar de cabeza contra la pared. Interróguese siempre, en el peor minuto de su vida, lo siguiente:
-¿Soy sincero conmigo mismo?
Y si el corazón le dice que sí, y tiene que tirarse a un pozo, tírese con confianza. Siendo sincero no se va a matar. Esté segurísimo de eso. No se va a matar, porque no se puede matar. La vida, la misteriosa vida que rige nuestra existencia, impedirá que usted se mate tirándose al pozo. La vida, providencialmente, colocará, un metro antes de que usted llegue al fondo, un clavo donde se engancharán sus ropas, y ... usted se salvará.
Me dirá usted: "¿Y si los otros no comprenden que soy sincero?" ¡Qué se le importa a usted de los otros! La tierra y la vida tienen tantos caminos con alturas distintas, que nadie puede ver a más distancia de la que dan sus ojos. Aunque se suba a una montaña, no verá un centímetro más lejos de lo que le permita su vista. Pero, escúcheme bien: el día que los que lo rodean se den cuenta de que usted va por un camino no trillado, pero que marcha guiado por la sinceridad, ese día lo mirarán con asombro, luego con curiosidad. Y ese día en que usted, con la fuerza de su sinceridad, les demuestre cuántos poderes tiene entre sus manos, ese día serán sus esclavos espiritualmente, créalo.
Me dirá usted: "¿Y si me equivoco?". No tiene importancia. Uno se equivoca cuando tiene que equivocarse. Ni un minuto antes ni un minuto después. ¿Por qué? Porque así lo ha dispuesta la vida, que es esa fuerza misteriosa. Si usted se ha equivocado sinceramente, lo perdonarán. O no lo perdonarán. Interesa poco. Usted sigue su camino. Contra viento y marea. Contra todos, si es necesario ir contra todos. Y créame llegará un momento en que usted se sentirá más fuerte, que la vida y la muerte se convertirán en dos juguetes entre sus manos. Así, como suena. Vida. Muerte. Usted va a mirar esa taba que tiene tal reverso, y de una patada la va a tirar lejos de usted. ¿Qué se le importan los nombres, si usted, con su fuerza, está más allá de los nombres?
La sinceridad tiene un doble fondo curioso. No modifica la naturaleza intrínseca del que la practica, y sí le concede una especie de doble vista, sensibilidad curiosa, y que le permite percibir la mentira, y no sólo la mentira, sino los sentimientos del que está a su lado.
Hay una frase de Goethe, respecto de este estado, que vale un Perú. Dice:
"Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás de él"
Es lo que anteriormente le decía.
La sinceridad provoca en el que la practica lealmente, una serie de fuerzas violentas. estas fuerzas sólo se muestran cuando tiene que producirse eso de: "Tú que me has metido en este dédalo, tú me sacarás". Y si usted es sincero, va a percibir la voz de estas fuerzas. Ellas lo arrastrarán, quizá, a ejecutar actos absurdos. No importa. Usted los realiza. ¿Que se quedará sangrando? ¡Y es claro! Todo cuesta en esta tierra. La vida no regala nada, absolutamente. Todo hay que comprarlo con libras de carne y sangre.
Y de pronto, descubrirá algo que no es la felicidad, sino un equivalente a ella. La emoción. La terrible emoción de jugarse la piel y la felicidad. No en el naipe, sino convirtiéndose usted en una especie de emocionado naipe humano que busca la felicidad, desesperadamente, mediante las combinaciones más extraordinarias, más inesperadas. ¿O qué se cree usted? ¿Que es uno de esos multimillonarios norteamericanos, ayer vendedores de diarios, más tarde carboneros, luego dueños de circo, y sucesivamente periodistas, vendedores de automóviles, hasta que un golpe de fortuna los sitúa en el lugar en que inevitablemente debía estar?
Esos hombres se convirtieron en multimillonarios porque querían ser eso. Con eso sabían que realizaban la felicidad de su vida. Pero piense usted en todo lo que se jugaron para ser felices. Y mientras no se producía lo efectivo, la emoción, que derivaba de cada jugada, los hacía más fuertes. ¿Se da cuenta?
Vea amigo: hágase una base de sinceridad, y sobre esa cuerda floja o tensa, cruce el abismo de la vida, con su verdad en la mano, y va a triunfar. No hay nadie, absolutamente nadie, que pueda hacerlo caer. Y hasta los que hoy le tiran piedras, se acercarán mañana a usted para sonreírle tímidamente. Créalo, amigo: un hombre sincero es tan fuerte que sólo él puede reírse y apiadarse de todo.
Roberto Arlt, artista patrocinado por CdGAC
ayer en Aguafuertes porteñas.
21.4.08
Otro viaje inconsciente hacia el deseo
De regreso del futuro. Así, uno deambula su lugar, su ciudad, su barrio, aún con esa contractura a cuestas en el corazón, heridos los músculos, los huesos tiesos, los nervios sienes ardientes. La gripe más hermosa. Tatuaje que va muy bien con la nostalgia de ese gusto a poco que tuvo nuestro inconsciente viaje hacia el deseo. El resfrío mejor. De dormir en la tierra misma, en la vereda misma por elección y capricho del billete que pidió a gritos sea gastado en ese peregrinar. Lo de uno es por mera convicción = religión y menos mal no somos aquel botija rapado que de la calle fue a parar a la vieja Colonia Berro, allá a la salida de la ruta 8, viejo camino Maldonado del paisito de al lado. Que desde allí también vinimos los unos todos solos y de noche ansiosos a que por fin ¡y cómo! el fuego creciera.
Vuelve uno, del futuro regresa.
Trae fotos caras musa música fotos voz voces una sola voz muchas voces una canción un fueguito y otro y otra canción: para el pibe que borra para el que le da miedo el maldito amor para el de las zapatillas ni que te digo para el limón que lo mataron y ahora matan a Tirofijo canciones para todos nosotros que al fin la puta que somos una monada respetable canción para quién será el cara de tapir gordito bonobon canción para el último vuelo canción para beber de las copas más canción para mirar el ventanal cuando extrañamos canción cuando nos muramos y en serio ¿cómo será andar solito allá? canción para cantarle a quien aún nos da descargas y para quién nos gusta más que el rock canción para los que se burlan con todos sus lindos dientes intentando tranzar con nuestro sueño canción para los que pedimos temas en la radio canción para los que andamos esa ruta el sábado mientras anochecía canción para los que reventamos los cambios canción para todos los fuegos el mismo una bandera nueva las mismas banderas viejas y nostálgicas banderas que guardan frases en nuestro lado izquierdo el músculo que más se mueve en cada otro inconsciente viaje hacia el deseo
¡Uf! El cráneo los pies la piel : rodando montados a un tren especial en cada nuestro raje en busca de las lluvias que nos mojen de verdá. La certidumbre de saber que el ángel que nos guía es el más tonto que hay, sí, pero si algo sabe es el camino, uno solo, hacia allá. Los unos todos llegamos desde Mendoza, Buenos Aires, San Juan, Montevideo, Córdoba, Pergamino al lugar donde el artista invitado se prometió volver a dejarse llevar por su alma. El es la carnada para los peces que queremos respirar también del agua. PR nos sopla brasas en el corazón y no alcanza su caña su tanza para prenderse de ese bello fiero fuego eterno anzuelo. Claro que hay alguien allí y aquí disfrutamos de los placeres que nos quedan sin dañar.
¡uf! y el quilombo del silencio de regreso del futuro, uno solo en su lugar, su ciudad, su barrio,alrededor del reloj de la quietud de las cosas en movimiento. Corren las gentes, los padres y hermanos, el trabajo \ la ocupación de estar desocupados nos corre \ como un conejo como haces vos \ los libros bang bang pum pum nos vuelan la croqueta un jabón \ corre uno corremos y en la radio hablan a doscientos por hora y... y...
y sin embargo, en ese movimiento hay tanta inmovilidad que nada sucede, que todo adormece, que nada es comparable con el correr de la sangre por las venas autopistas nuestras llenas cuando regresamos del inconsciente viaje hacia el deseo.
Ni esa otra despedida de dolor dulce... a luz prendida… con los ojos abiertos bien ciegos ¡ja!... nada es tan efímero como cada nuestra misa felicidá de los creyentes \ Nada nos apura ni conmueve tanto como reencontrarnos los unos \ todos uno solo
...camino a la tan linda Tandil
texto regalado a esta Noble Asociación Civil por Uno Solo
martes de 23 a 25 hs
fm la boca 90.1 mhz
www.fmlaboca.com.ar
Vuelve uno, del futuro regresa.
Trae fotos caras musa música fotos voz voces una sola voz muchas voces una canción un fueguito y otro y otra canción: para el pibe que borra para el que le da miedo el maldito amor para el de las zapatillas ni que te digo para el limón que lo mataron y ahora matan a Tirofijo canciones para todos nosotros que al fin la puta que somos una monada respetable canción para quién será el cara de tapir gordito bonobon canción para el último vuelo canción para beber de las copas más canción para mirar el ventanal cuando extrañamos canción cuando nos muramos y en serio ¿cómo será andar solito allá? canción para cantarle a quien aún nos da descargas y para quién nos gusta más que el rock canción para los que se burlan con todos sus lindos dientes intentando tranzar con nuestro sueño canción para los que pedimos temas en la radio canción para los que andamos esa ruta el sábado mientras anochecía canción para los que reventamos los cambios canción para todos los fuegos el mismo una bandera nueva las mismas banderas viejas y nostálgicas banderas que guardan frases en nuestro lado izquierdo el músculo que más se mueve en cada otro
¡Uf! El cráneo los pies la piel : rodando montados a un tren especial en cada nuestro raje en busca de las lluvias que nos mojen de verdá. La certidumbre de saber que el ángel que nos guía es el más tonto que hay, sí, pero si algo sabe es el camino, uno solo, hacia allá. Los unos todos llegamos desde Mendoza, Buenos Aires, San Juan, Montevideo, Córdoba, Pergamino al lugar donde el artista invitado se prometió volver a dejarse llevar por su alma. El es la carnada para los peces que queremos respirar también del agua. PR nos sopla brasas en el corazón y no alcanza su caña su tanza para prenderse de ese bello fiero fuego eterno anzuelo. Claro que hay alguien allí y aquí disfrutamos de los placeres que nos quedan sin dañar.
¡uf! y el quilombo del silencio de regreso del futuro, uno solo en su lugar, su ciudad, su barrio,alrededor del reloj de la quietud de las cosas en movimiento. Corren las gentes, los padres y hermanos, el trabajo \ la ocupación de estar desocupados nos corre \ como un conejo como haces vos \ los libros bang bang pum pum nos vuelan la croqueta un jabón \ corre uno corremos y en la radio hablan a doscientos por hora y... y...
y sin embargo, en ese movimiento hay tanta inmovilidad que nada sucede, que todo adormece, que nada es comparable con el correr de la sangre por las venas autopistas nuestras llenas cuando regresamos del inconsciente viaje hacia el deseo.
Ni esa otra despedida de dolor dulce... a luz prendida… con los ojos abiertos bien ciegos ¡ja!... nada es tan efímero como cada nuestra misa felicidá de los creyentes \ Nada nos apura ni conmueve tanto como reencontrarnos los unos \ todos uno solo
...camino a la tan linda Tandil
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29.3.07
la ducha de carlitos
La ducha
nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro siempre es suave y tranquilo
y ella me lava primero
me extiende el jabón por los huevos
los aprieta,
luego me lava la chota:
"¡oye, esto sigue duro!"
luego me lava el vello ahi abajo,
la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,
yo sonrío sonrío sonrío,
y después la lavo yo a ella...
primero la concha,
me pongo detrás, mi verga en sus nalgas
suavemente enjabono los pelos del pubis,lavo ahí con un movimiento suave
tal vez me detenga más de lo necesario,
luego las piernas por detrás, el culo,
la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,
enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,
las piernas por delante, los tobillos, los pies,y luego la concha, una vez más,
para que me de suerte...
otro beso, y ella sale primero,
se seca, a veces canta mientras yo sigo allí
pongo el agua más caliente
disfrutando de los buenos momentos del milagro amoroso
luego salgo...
normalmente es por la tarde y todo está tranquilo,
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa
podríamos hacer,
pero el estar juntos resuelve casi todo,
en realidad, lo resuelve todo
porque mientras esas cosas estén resueltas
en la historia de un hombre y
una mujer, es diferente para cada uno
mejor y peor para cada uno...
para mi, es tan espléndido como para recordarlo
después de la marcha de los ejércitos
y de los caballos que pasan por la calle fuera
después de los recuerdos del dolor y el fracaso y
la desdicha:
Linda, tú me has traído esto,
cuando te lo lleves
hazlo lenta y suavemente
hazlo como si estuviera muriéndome en sueños en
lugar de
en vida, amén
Charles Bukowski, poeta patrocinado por CdGAC
nos gusta ducharnos después
(a mí me gusta el agua más caliente que a ella)
y su rostro siempre es suave y tranquilo
y ella me lava primero
me extiende el jabón por los huevos
los aprieta,
luego me lava la chota:
"¡oye, esto sigue duro!"
luego me lava el vello ahi abajo,
la tripa, la espalda, el cuello, las piernas,
yo sonrío sonrío sonrío,
y después la lavo yo a ella...
primero la concha,
me pongo detrás, mi verga en sus nalgas
suavemente enjabono los pelos del pubis,lavo ahí con un movimiento suave
tal vez me detenga más de lo necesario,
luego las piernas por detrás, el culo,
la espalda, el cuello, la hago girar, la beso,
enjabono los pechos, luego la tripa, el cuello,
las piernas por delante, los tobillos, los pies,y luego la concha, una vez más,
para que me de suerte...
otro beso, y ella sale primero,
se seca, a veces canta mientras yo sigo allí
pongo el agua más caliente
disfrutando de los buenos momentos del milagro amoroso
luego salgo...
normalmente es por la tarde y todo está tranquilo,
y mientras nos vestimos hablamos sobre qué otra cosa
podríamos hacer,
pero el estar juntos resuelve casi todo,
en realidad, lo resuelve todo
porque mientras esas cosas estén resueltas
en la historia de un hombre y
una mujer, es diferente para cada uno
mejor y peor para cada uno...
para mi, es tan espléndido como para recordarlo
después de la marcha de los ejércitos
y de los caballos que pasan por la calle fuera
después de los recuerdos del dolor y el fracaso y
la desdicha:
Linda, tú me has traído esto,
cuando te lo lleves
hazlo lenta y suavemente
hazlo como si estuviera muriéndome en sueños en
lugar de
en vida, amén
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