Nuestra mierda es el modo mediocre en el que nos decimos
adiós. La
fòrmula que tenemos para sumarnos y restarnos.
Lo conseguimos porque no hay nada
màs humano que un pedazo de mierda bien o mal formado, que siempre existe y es producto de lo nuestro, de nuestras mismas entrañas.
Al filtrar la mierda llegas.
A la
porciòn benèvola del asunto, lo bueno de la misma.
Lo que ahora te hace no poder creerlo.
Còmo aquel
rozagante plato nutritivo de vida, de amor, de salud en estado macizo y
calòrico ahora no es
màs que un desecho que se agita para enarbolar el presente.
Con un vaho sostenido en las cenizas de nuestro pequeño
Cromañon casero, ese incendio de las pasiones donde tratamos de dejar morir al
pibe que llevamos dentro.
Eludiendo la realidad en silencio. Con dejadez, con estoicismo, con
anarquìa encubierta en planos de racionalidad.
Nuestra mierda son nuestras mentiras.
Nuestros miedos.
Nuestro deseo.
Filtrar la mierda es el primer paso, para amar.
Quedò lo bueno.
Lo que se nos
escapò, lo que nos repite de nuevo.
En literatura
fàcil de bolsillo. En la misma casa
contemporànea donde aprendemos a
desestructurar sin darnos cuenta que el sistema nos
està utilizando mientras nosotros lo utilizamos a
èl para lograr efectos como los pedos (con velocidad, en
proyecciòn).
Cuando somos solo un
pedacito màs -procesado- del Gran Intestino del Gran Hermano.
¿Que
serìa de nosotros sin la mierda?
Un plato hospitalario y aburrido, eficaz. Hermoso en colores y en humanidad vegetal. Listo para vivir por siempre, sin
fàrmacos, sin drogas, sin putas y sin canales de
TV.
Sin toda la mierda, la noche anterior
debiò ser quieta, precaria y celestial.
Es nuestra mierda lo que nos motiva todo el tiempo a ser honestos.
Porque cuando le
mentìs a alguien le estas dando la mierda. Cuando le
decìs la verdad le estas tirando una bolsa en la cara, como en Volver al Futuro.
-"Odio el
estiércol"-.
Lo que nos repite de nuevo. Nos hace humanos, nos saca la careta.
Y
ahì, cuando aprendiste a cagar mientras ella se lava los dientes,
està el verdadero amor.
El de la confianza en compartirse sin importar cuan bien o cuan mal
huela nuestra mierda.
Lo
ùnico que tenemos debajo.