Sr. Pianista:
Usted es la cara visible de la empresa. Póngase frack y gomina.
Usted saldrá a escena. Piense que es un intérprete que escucha voces. Un pianista frustrado por años de ver como los compositores se llevaban los elogios que bien merecidos tienen. Frustrado por la propia inoperancia. Por el lugar en la cadena alimenticia del arte en el que usted se encuentra. Por la no personalidad. Por no ser artista.
Actúe: salga, salude con el típico ademán y durante el primer minuto simule cosas que hacen algunos músicos antes de tocar (saquese los guantes, rece, haga lo que se le ocurra).
Al minuto toque la primera nota. La que quiera. Toque bajito: no subestime las gargantas de los reyes.
Luego pare como aterrado: se dio cuenta que el piano le habla. Pero en fin, usted sabe que tiene que tocar pase lo que pase. La pausa es cortita.
Pise el pedal y hasta los 2’45’’ cree una atmósfera de disonancias. No suba el volumen.
En ese momento tome las baquetas y vuélvase loco. Golpee los platos (sin soltar el pedal) uno por vez, haga lo que quiera hasta que las voces vuelvan con el canon.
Ahí suelte el pedal, tírese al piso y grite cosas como: -¡Ahh!-, -¡No lo soporto más!-, etc. Nunca devele a la audiencia que escucha voces. Pero actúe como alguien que escucha voces, no pierda de vista la gran diferencia entre actuar y develar.
Cuando el negro quede sólo realice una cadencia rota compuesta de segundo aspecto (en la tonalidad que se le ocurra), module al relativo menor y haga una gran cadencia final. Déjese caer.
Si usted no sabe que es esto de lo que le hablo, no se que es lo que hace intentando interpretar a un pianista. Fuera de mi vista.
¡Averigüelo, instrúyase!
Gracias por sufrir de una manera creíble.
A mis cuatro soldados
No es importantísima la exactitud temporal. Pero sí organiza los bloques. Los textos deben ser leídos en loop. Termina y volvemos desde el principio.
No olviden que se están reivindicando a ustedes mismos como artistas. No quiero que se roboticen. Cada vez debe suceder distinto.
Lean las instrucciones con atención. Las suyas y las de sus colegas.
Porque ahí afuera estarán solos con su texto y el resumen.
Y nadie sino ustedes puede cambiar su vida.
Resumen
0 a 3’ M--- Intercalar
G--- Intercalar
B--- Nota pedal
P--- Toque
3 a 4’30’’ M--- Palma
G--- Nudillo
B--- Frote
P--- Vuélvase loco
4’30’’ a fin M--- Canon/ Intercalar
G--- Canon/ Intercalar
B--- Canon/ Pedal hasta quedarse solo
P--- Cadencias/ Morir
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29.6.07
Las variaciones Schumagger (segunda entrega)
Sr. Gaspar:
Luego de los primeros dos versos de Melchor, meta su primer verso.
Va a estar 3’ así. Primero Melchor, luego Gaspar (ninguna novedad a esta altura de la historia).
Dos veces por minuto emule a una cinta pasada a una velocidad mayor de lo establecido por la sociedad contemporánea. Sugiriéndole esto a usted lo que esto le sugiera. Por que a pesar de ser un intérprete, usted tiene personalidad. Use su criterio, le sugiero (por si no lo posee) hablar rapidísmo, agudizando el timbre.
A los 3’ todo se detendrá para usted. 25’’ después utilice sus nudillos y recree pequeños grupitos rítmicos. De tres golpesitos, de dos, con el primero aca y el segundo allá. Por favor, sea musical. Atienda al desorden de Melchor, use sus silencios y aprovéchelos para generar tramas, tejidos rítmicos (que parezca complejo, que de la ilusión de un poderosísimo poder creativo).
A los 4’ haga un crescendo. Comience a decir palabras (sólo cierre los ojos y diga lo que quiera: sí, si quiere decir culo, puede). Vaya desde un susurro hasta un volumen normal.
A los 4’30’’ verá que Melchor empezó a leer su texto de nuevo. Cuando eso suceda preste atención: cuando él llegue al tercer verso, usted (al mismo tiempo) deberá decir el texto I.
Siga prestando atención porque cuando Melchor reinicie por tercera vez su texto, usted debe volver con el suyo.
Ahora como el comienzo. Intercalen luego del segundo verso de Melchor.
Cuando éste calla, lea un verso más y calle.
Que lo disfrute.
· su texto (II):
Luego de los primeros dos versos de Melchor, meta su primer verso.
Va a estar 3’ así. Primero Melchor, luego Gaspar (ninguna novedad a esta altura de la historia).
Dos veces por minuto emule a una cinta pasada a una velocidad mayor de lo establecido por la sociedad contemporánea. Sugiriéndole esto a usted lo que esto le sugiera. Por que a pesar de ser un intérprete, usted tiene personalidad. Use su criterio, le sugiero (por si no lo posee) hablar rapidísmo, agudizando el timbre.
A los 3’ todo se detendrá para usted. 25’’ después utilice sus nudillos y recree pequeños grupitos rítmicos. De tres golpesitos, de dos, con el primero aca y el segundo allá. Por favor, sea musical. Atienda al desorden de Melchor, use sus silencios y aprovéchelos para generar tramas, tejidos rítmicos (que parezca complejo, que de la ilusión de un poderosísimo poder creativo).
A los 4’ haga un crescendo. Comience a decir palabras (sólo cierre los ojos y diga lo que quiera: sí, si quiere decir culo, puede). Vaya desde un susurro hasta un volumen normal.
A los 4’30’’ verá que Melchor empezó a leer su texto de nuevo. Cuando eso suceda preste atención: cuando él llegue al tercer verso, usted (al mismo tiempo) deberá decir el texto I.
Siga prestando atención porque cuando Melchor reinicie por tercera vez su texto, usted debe volver con el suyo.
Ahora como el comienzo. Intercalen luego del segundo verso de Melchor.
Cuando éste calla, lea un verso más y calle.
Que lo disfrute.
· su texto (II):
No hay pasos salvos
para las ideas nuevas.
(Todo ha sido dicho)
se agota el pensamiento
inexorable
como el tiempo y la ecología.
Hay una columna
que avanza
hacia las ojeras enormes de la eternidad.
Esa consecuencia
de lo exprimido en la historia.
¿Buscar la suplencia de lo atómico
olvidar los reyes de antaño
remasterizar la fe?
para las ideas nuevas.
(Todo ha sido dicho)
se agota el pensamiento
inexorable
como el tiempo y la ecología.
Hay una columna
que avanza
hacia las ojeras enormes de la eternidad.
Esa consecuencia
de lo exprimido en la historia.
¿Buscar la suplencia de lo atómico
olvidar los reyes de antaño
remasterizar la fe?
Señor Baltazar:
Usted es negro. No pida privilegios.
De modo que leera su texto como un autómata, en voz baja, separando las palabras o frases como quiera (porque usted es un intérprete y en algún lado debe estar su personalidad). Pero lea como si lo suyo fuera una nota pedal. Va a llenar los huecos.
A los 3’ comience a frotar sus dos manos contra el piano. Use las palmas. Emule pasos o relojes. Tic, tac.
A los 4’30’’ verá que Melchor arremete con su texto. Cuando Gaspar entre con su tercer verso, usted entrará con el primero.
Todos leemos el de Melchor. Repita para si: “todos leemos el de Melchor”. ¿Se entendió?
Esto es un canon.
Preste atención: cuando Melchor reinicie por tercera vez, vuelva a lo suyo. Vuelva a su Babilonia. Reivindique su pasado y entréguese como buen pedal que es.
Termine con su texto. En soledad. Calle.
Puede retirarse una vez apagada la luz (o cuando aplaudan).
· Su texto (III):
Usted es negro. No pida privilegios.
De modo que leera su texto como un autómata, en voz baja, separando las palabras o frases como quiera (porque usted es un intérprete y en algún lado debe estar su personalidad). Pero lea como si lo suyo fuera una nota pedal. Va a llenar los huecos.
A los 3’ comience a frotar sus dos manos contra el piano. Use las palmas. Emule pasos o relojes. Tic, tac.
A los 4’30’’ verá que Melchor arremete con su texto. Cuando Gaspar entre con su tercer verso, usted entrará con el primero.
Todos leemos el de Melchor. Repita para si: “todos leemos el de Melchor”. ¿Se entendió?
Esto es un canon.
Preste atención: cuando Melchor reinicie por tercera vez, vuelva a lo suyo. Vuelva a su Babilonia. Reivindique su pasado y entréguese como buen pedal que es.
Termine con su texto. En soledad. Calle.
Puede retirarse una vez apagada la luz (o cuando aplaudan).
· Su texto (III):
Vestidos de negro
en un círculo de luz blanca
las armas arco cuerda
son flechas emuladas
disparando a los pilares
que edificaron la sensibilidad
de todos nosotros
ya no pertenecemos al presente
un puente que avanza
ladrillo a ladrillo
desde hoy hasta
mañana
en constructores armados de modernidad
ropa oscura
y un espejo de anarquía simulada
este es un clima nuevo
modificado por la erosión
que hoy nos acorrala
hasta dejarnos inertes
muertos de hambre
hartos
envenenados de vieja pasión
pero construyendo las reliquias del futuro
con violencia
y agresión.
en un círculo de luz blanca
las armas arco cuerda
son flechas emuladas
disparando a los pilares
que edificaron la sensibilidad
de todos nosotros
ya no pertenecemos al presente
un puente que avanza
ladrillo a ladrillo
desde hoy hasta
mañana
en constructores armados de modernidad
ropa oscura
y un espejo de anarquía simulada
este es un clima nuevo
modificado por la erosión
que hoy nos acorrala
hasta dejarnos inertes
muertos de hambre
hartos
envenenados de vieja pasión
pero construyendo las reliquias del futuro
con violencia
y agresión.
28.6.07
Las variaciones Schumagger (primera entrega)
Señores músicos:
Ustedes serán cuatro. Tres hombres de letras y un pianista-percusionista.
De ustedes depende, mis queridos amigos, que el arte suceda, que sea irrepetible.
Saben que la dictadura de los compositores no habrá de acabar nunca, la historia no los va a recordar a ustedes, apreciar este oasis que se les ofrece, créanme, los va a hacer mejores personas.
Pasada esta instancia de motivación, pasemos al resto de los insumos:
- Tres atriles.
- Cuatro cronómetros
- Cuatro actores
- Piano vertical
- Cuatro platillos en sus respectivos fierros
- Baquetas
· Disposición geográfica:
Lo importante aquí es que el público esté de frente al piano. El pianista, por motivos obvios, dará la espalda al público mientras toca. Tanto a su izquierda como a su derecha se ubicarán dos platillos y dos platillos, a una distancia que no interfiera con la ejecución del piano pero que a la vez permita golpear los mismos sin soltar el pedal de “sustain” del piano. Los reyes magos se ubicarán detrás del piano, sentados e invisibles.
El piano debe hablar. Esa es nuestra misión.
· Ordenes mínimas para los músicos:
I, II y III son nombres que desprestigian a cualquiera.
Por eso serán Melchor, Gaspar y Baltazar, respectivamente.
Sr. Melchor:
Usted comenzará leyendo sus dos primeros versos. Luego dejará a Gaspar leer uno.
De ahí hasta los 3’ leerán un verso por vez.
Cuando guste (dentro de ese primer bloque) emule a una radio quedándose sin pilas. Sugiriéndole esto a usted lo que esto le sugiera. Porque a pesar de ser un intérprete, usted tiene personalidad. Como pequeña sugerencia: estire las palabras, dilate la voz.
A los 3’ todo se detendrá para usted por 15”. Ahí comience a golpear con suavidad el piano. Sea anarquista. No se comprometa con el acto musical. No se robotice. Use la palma de su mano.
A los 4’, luego de cada golpe suelte una palabra elegida al azar de su texto.
A los 4’30” comience a leer su texto a un ritmo tranquilo pero no lento. Sucederá que los otros reyes irán leyendo su texto produciendo una suerte de canon. No se preocupe. Siga con su texto hasta el final.
Aquí la cuestión es de dos versos cada uno. Debe ser un canon rápido. Cuando usted llegue al tercer verso, Gaspar estará leyendo el primero, y dos versos después entrará Baltazar.
Cuando usted vuelva por tercera vez al comienzo de su texto el canon estará terminado. Lea una vez más el texto (esperando siempre que Gaspar meta sus bocadillos entre verso y verso) y luego calle.
Gracias por su colaboración.
Ustedes serán cuatro. Tres hombres de letras y un pianista-percusionista.
De ustedes depende, mis queridos amigos, que el arte suceda, que sea irrepetible.
Saben que la dictadura de los compositores no habrá de acabar nunca, la historia no los va a recordar a ustedes, apreciar este oasis que se les ofrece, créanme, los va a hacer mejores personas.
Pasada esta instancia de motivación, pasemos al resto de los insumos:
- Tres atriles.
- Cuatro cronómetros
- Cuatro actores
- Piano vertical
- Cuatro platillos en sus respectivos fierros
- Baquetas
· Disposición geográfica:
Lo importante aquí es que el público esté de frente al piano. El pianista, por motivos obvios, dará la espalda al público mientras toca. Tanto a su izquierda como a su derecha se ubicarán dos platillos y dos platillos, a una distancia que no interfiera con la ejecución del piano pero que a la vez permita golpear los mismos sin soltar el pedal de “sustain” del piano. Los reyes magos se ubicarán detrás del piano, sentados e invisibles.
El piano debe hablar. Esa es nuestra misión.
· Ordenes mínimas para los músicos:
I, II y III son nombres que desprestigian a cualquiera.
Por eso serán Melchor, Gaspar y Baltazar, respectivamente.
Sr. Melchor:
Usted comenzará leyendo sus dos primeros versos. Luego dejará a Gaspar leer uno.
De ahí hasta los 3’ leerán un verso por vez.
Cuando guste (dentro de ese primer bloque) emule a una radio quedándose sin pilas. Sugiriéndole esto a usted lo que esto le sugiera. Porque a pesar de ser un intérprete, usted tiene personalidad. Como pequeña sugerencia: estire las palabras, dilate la voz.
A los 3’ todo se detendrá para usted por 15”. Ahí comience a golpear con suavidad el piano. Sea anarquista. No se comprometa con el acto musical. No se robotice. Use la palma de su mano.
A los 4’, luego de cada golpe suelte una palabra elegida al azar de su texto.
A los 4’30” comience a leer su texto a un ritmo tranquilo pero no lento. Sucederá que los otros reyes irán leyendo su texto produciendo una suerte de canon. No se preocupe. Siga con su texto hasta el final.
Aquí la cuestión es de dos versos cada uno. Debe ser un canon rápido. Cuando usted llegue al tercer verso, Gaspar estará leyendo el primero, y dos versos después entrará Baltazar.
Cuando usted vuelva por tercera vez al comienzo de su texto el canon estará terminado. Lea una vez más el texto (esperando siempre que Gaspar meta sus bocadillos entre verso y verso) y luego calle.
Gracias por su colaboración.
· su texto (I)
el flujo
confronta horóscopos
con magia real
los mismos vaivenes
que los intelectuales sofocan
integran una junta de intrusos
convocada a celebrar
lo que se ha visto
y lo que no.
el flujo
confronta horóscopos
con magia real
los mismos vaivenes
que los intelectuales sofocan
integran una junta de intrusos
convocada a celebrar
lo que se ha visto
y lo que no.
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