15.6.12

medianeras


La toma de la Sala Alberdi supone un gran sìmbolo de resistencia en esta ciudad de Buenos Aires. La Sala Alberdi està ubicada en el 6to piso del CC San Martìn. Tiene capacidad para 200 personas, un escenario bonito y profundo, un equipamiento tècnico que en otra època fue de ùltima tecnologìa. El Centro Cultural està siendo “remodelado”. Pusieron un barcito, todo el resto està en ruinas.

La estructura mental del macrismo hace que inevitablemente uno tenga serias dudas sobre el futuro de las obras que se estàn llevando a cabo. Digamos que una gestìon que tuvo que salir a golpear indigentes, que invitò a Ricky Fort a la reinauguraciòn del Teatro Colòn, que tiene a Macri sospechado de haber pinchado telefonos de familiares suyos, que sucesivamente se tentò con intelectuales capaces de defender los valores màs tìpicos de la aristocracia porteña supone un inevitable sentimiento de oposiciòn.

El sentimiento de oposiciòn es un sentimiento compuesto por el miedo, el prejuicio, la sensaciòn històrica, los pasos y los contrapasos, la experiencia y el aprendizaje.

Los chicos que estàn tomando la Sala viven ahì, dan talleres, ofrecen una programaciòn de espectàculos variada y cantan un Haka (la canciòn de guerra de los All Blacks) y aseguran que ellos van a enfrentar al PRO.

Nosotros, como una Asociaciòn Civil siempre enfrentada a los tòpicos neoliberalistas y colonizados por la mentalidad extranjerizada, queremos manifestar nuestra solidaridad total con la toma de la Sala, la cual estarìa llegando a su punto de conflicto màs candente.
El momento en que los policìas irrumpen contra los payasos puede estar por llegar.

Debemos observar que los chicos adoptan una fuerte voluntad polìtica y una apàtica postura polìtica. Estàn dispuestos a defender un espacio pùblico viviendo ahì, trabajando ahì y enfrentar al poder polìtico de la ciudad queriendo manifestarse apolìticamente.

Un gorila podrìa decir tambièn que para ganar la batalla desde un teatro tendriamos que preguntarnos tambièn si la producciòn teatral que estamos ofreciendo es de calidad.

La inconsistencia del planteo de muchos chicos debe tener que ver con la falta de experiencia. Es la ùnica explicaciòn.
Dejar atràs la tristeza de los 90 supone volver a confiar en la polìtica, en la posibilidad de construir consesos, de hablar con personas de diferentes sectores, con distintas mentalidades que inclusive se detesten entre si. Considerar al civisimo y a la tolerancia como una herramienta de transformaciòn polìtica. Y a la polìtica como un sueño, no como una pesadilla.
La tristeza de los 90 fue la de oponerse por sentido comùn. El grito de “¡corrupto!” como punta de lanza de la social democracia cristiana y sus monigotes cacerolistas y sus militantes de cafetìn.
Fue aceptar que la televisiòn y los periodistas son los que tienen la palabra.
Y que se puede dudar de todo menos de los futbolistas. Que si cuando Menem era exitoso River era exitoso y que si cuando Macri es exitoso Boca es exitoso. Y que en el 89 cayò el muro y Alemania se ganò un mundial y que en el76 mientras nos daban palo y màs palo y en Estados Unidos explotaba John Travolta y en Inglaterra sus indignados tocaban Punk Rock la bendita Fifa le diò a Don Julio su primer gran motivo para ser quien es.

Parece que uno puede comprar periodistas, polìticos, abogados, barrabravas, niños robados, todo. Menos jugadores de futbol o referìs.
No se puden arreglar los partidos… en eso parecen estar todos de acuerdo.

La lucha contra el Pro debe ser dada y con conciencia. Con conciencia de que la mentalidad que profesan no sòlo està dando sobradas pruebas de un estrepitoso fracaso mundial sino que representa la ideosincracia frìvola, elitista y condescendiente, inclusive con la mismìsima violencia, de nuestros burgueses argentinos.
Y que, por contraparte, aumenta su poder polìtico elecciòn a elecciòn.

La enorme capacidad de boicot y de acelerar y desacelerar en perìodos cortos es parte de nuestra ideosincracia nacional. Este deforme rejunte de peronistas de derecha, radicales, agentes del establishment privado y convencidos de lo bueno del èxito que es el Pro parece encarnar otra vez aquella vergüenza del chico rubio que nos quiere mostrar sus fotos de los largos viajes que ha emprendido por el mundo.

Mantener una posiciòn de liviandad, ajena al compromiso efusivo, atea y de libertad espiritual es absolutamente una condiciòn de la clase media.
Votar livianamente por Macri, asì como quien simplemente no quiere màs poder para el Kirchnerismo, o asì como quien disfrutò con Juan Romàn y Martìn. Juntarse todos para repudiar a Macri pero livianamente, sin mostrar partidismo y sin banderas de argentina. Afiliarse a la nueva polìtica del Proyecto Sur, pero livianamente, sin votar por ellos en las elecciones presidenciales. Afiliarse de a la Càmpora, pero livianamente, para ver si podemos ponerla un poco o para acompañar esta ola de alegrìa que supone ser kirchnerista.

Bien, no sòlo lo supone. Lo es. Ser kirchnerista es una cosa que a los kirchneristas nos hace muy felices.

Los chicos de la Càmpora van a tener que dar prueba y testimonio de su compromiso. Ahora, en 2015. Supongo que nadie pensarà en sus cabales que un chico de la Càmpora puede ser presidente aùn. Bueno, esta Noble Asociaciòn Civil gusta de las renovaciones. Ojalà podamos renovar tanto la polìtica como la conducciòn de nuestro fùtbol como nuestros màximos exponentes del rock nacional.

La clase media sacìa su voluntad demagogica en el rock. Va a los recitales a pedir los mismos temas de mierda cada vez. Y despuès quiere idosincracia de monje para los polìticos. Austeridad, buena fè.

La verdad es la verdad y la polìtica mantiene su lento trasvasamiento generacional.
Y el Dani Scioli viene juntando medallitas hace tiempo, lo mismo que el sorete este de Mauricio.

Tendràn que probar en 2015 si estàn dispuestos, los chicos de la Càmpora, a ser los guardianes de las conquistas de esta dècada, aùn cuando no les caiga bien ni Scioli ni el que sea.
¿El escenario de una interna entre el Dani, un Camporista y algùn sindicalista o gobernador es una locura?

No vayan a hacer como los chicos del proyecto sur que se fueron corriendo a votar a Binner con tal que no gane la chusma del peronismo… el fin de la època es Macri presidente. Y ese es el dìa que nunca tiene que llegar.