29.5.07

Topadora

Es evidente ya la poca soltura del individuo de ciudad en torno a los nuevos hábitos que culturalmente va sumando a su experiencia y luego, por decantación, colocando entre sus actividades primarias, vitales y de costumbre.
Es evidente en tanto y en cuanto compra su cuaderno de tapa dura (empapelado telaraña) y no escribe sino hasta que el universo amorfo de la internet lo invita.

Además, el frío es peculiar.
No es normal. Normal es la barbarie. O la cara de bueno.

Ellos se compran la tierra porque es linda. No porque tengan un plan nuclear detrás.

Es notable la liviandad espiritual.
La poca necesidad que no conocemos los de la ciudad.

Luego preferimos la voracidad y la quieta frialdad ante las relaciones.
La pasión se siente lejana, en términos físicos y geográficos.
Pero esa verdad irrefutable acabará en menos tiempo del que ahora dimensiona.

Y no tengo ningún plan concreto en relación a eso. O sea.

O sea me tiro un pedo.
Y luego otro.
No tengo abrigo suficiente. Otro pedo y a dormir.

3 comments:

maga said...

Buenos Aires parece verano, cuando estés llegando andá sacandote el sweater...

HOME SWEET HOME

Rose said...

jejeje, contra el frío, ¿nada mejor que un pedo? El final de la reflexión me ha recordado un dicho de mi tierra que dice. Amb un pet i una llufa, al llit com una estufa. Por si hace falta traducción: con un pedo y una llufa (creo que no tiene traducción, pero es esa típica ventosidad insonora) en la cama, como una estufa.

Álvarez Gómez said...

Grata reflexión.
Perdí mi libertad, Goma.
No sé cómo modificar esta situación.

Grata, grata reflexión.