19.6.08

crioyo

Y en el fondo la foto de Carlitos Gardel, lloroso contra una estufa antigüa.
Preguntaba, ante cada cuento de su compadre, si aquella mujer que fue infiel a su hombre contigo, mi amigo, no es Eva Todas Las Mujeres, Mi Mujer Tambièn.

Si Ella habìa dormido tambièn una noche de zarpe a sus espaldas de Zorzal.
Si Ella lo habìa echado con la culpa en el cafè, para darse a tiempo a una ducha santa.
Y el gavilàn pedaleando toda la city a terminar de amanecer en su morada de lana.

El pecho, una congoja arrabalera, un martillo chiquito que daba golpesitos pequeños como el goteo de un càntaro de casa chorizo.

Ojos que no ven.
Arrabal que no miente.

6 comments:

Little Dorothy said...

siempre creí que lo que más les asusta no es que la mujer les sea infiel.. si no.. que no lo sea nunca. Es más, no lo creo, estoy segura.


Abrazo!

Dios said...

Che, ¡que bien que escribis! ¿Porque no te dedicas a eso y te ganas el Nobel de literatura?

Dios, otra vez said...

Ah. Golpecito se escribe con c.

Rose said...

Ay... la infidelidad... eso que nadie quiere saber y todos dicen que perdonarían...
Ojos que no ven, decisión que no se toma.

andres casciani said...

como esos dibujos de grillo tu poema, muy bueno como manejás las imágenes y el ritmo de las frases

Harpo said...

Un empedrado en formato canción.
Me vino la voz de Luis Cardei.