25.12.07

diles no

Papa Noel pasò a dejar una bolsa de objetos devueltos y una Carta Documento.
Nos dijo que no nos merecìamos nada, ni los empleados, ni los gomitas, ni Rumy, nadie.
Que esos objetos eran nuestros y habìan quedado en el Polo Norte olvidados por Manoplas.
Èl habìa sido enviado en misiòn secreta a vijilar las condiciones de trabajo de los duendecitos.

La abrì yo.

Tuve el sùbito presentimiento de que esta es la ùltima vez.
Y me amarguè la navidad.

Estaba lindo el aljibe, decorado con girnaldas, con una gran mesa para todos los que hacemos de la Goma un lugar para vivir.

Leì letra a letra la Carta Documento y paguè una làgrima por cada palabra.

La noche se viene a ver si estamos listos para bancar la presiòn y la soledad fiscal.

La AMIA, la CGT, la Opus Dei, Papa Noel y Jesùs.
Todos firmaron el comunicado.

Nos llaman malvivientes.

Asociaciòn Civil Caja de Goma està sola en esto. Y darà batalla, caiga quien caiga. Aùn contra nuestra propia salud.

8 comments:

lo rigby said...

por la lucha de caja de goma, salud!

Alan Murray said...

Willem Dafoe: Me darías la dirección de tu casilla de correo?

Venga, un abrazo. Y fuerza en tu lucha. Te apoyaría si supiese algo más de tus motivaciones y fines. Claro, aún así podría no estar de acuerdo.


Alan Murray

Alan Murray said...

Por cierto, puto cabrón, he traducido el poema sólo para ti.

Mucho se ha perdido en el camino.

Alan Murray

josefina said...

no entendí mucho de qué va el texto en verdad
pero me puso realmente mal

es como con las canciones en otro idioma, quizás no entendés demasiado la letra pero las hacés carne con lo que te sucede en el momento.

CAIMAN COX said...

el aguante es asi

cajadegoma said...

salud, eleonor!

wiliam, ya està.

willie dixon, shut up.

maga, me sumo al repudio por la desaparicion de aquel entrañable espacio en buenos aires.

pani gate, oh si.

mamerto tetto said...

Quiero ser tu gran amigo!

mamerto tetto said...

si acéptas, veverémos júgo de bagína en el paraíso miéntras onganía y la múchacháda radicalísta hárde en el mismísimo infiérno