25.10.07

los bailes

La señora de Florida hace tiempo que no toma el tren. Vive bastante confinada a un determinado y pequeño radio de manzanas. Hace las compras, vuelve, cocina, algo asì. En algunos dìas hay novedades y sensaciones robadas a la rutina, la lluvia que cada tanto se toma una semana y la traiciòn de la primavera.

Es dificil no engriparse ni estornudar el pòlem que vuela por arriba del asfalto, el cemento, los canteros, los tachos de basura de metal (esos que arman un canasto), las plazitas, los patrulleros, las scooters y los cochecitos con bebès.
Siempre escucha Am. A Madgalena, a Llamas de Madariaga, Carrizo, ese palo.
Sonido antigüo, mùsica para encandilarse con el salòn de baile de la juventud. El recuerdo de Samuel.

Samuel fue su novio de la juventud. Se relacionaron, tuvieron su trabajo pre relaciòn, avances y primeras incursiones en algunos terrenos y en otros no.
Mucho bombeo.
Fue lo màs lejos que llegaron.

Ella bombeaba bombeaba bombeaba hasta dejarle las pelotas a punto de estallar al pobre Samuel que terminaba acabando adentro de su propio boxer, dejandolo hediondo y muy hùmedo.
Ella tenìa sus primeros y frescos orgasmos. Lo abrazaba bien fuerte cuando acababa. Se quedaba quieta y de a poco volvìa a ser la señorita elgante y bella que era a los ojos de todos.

Siempre que podìa sintonizaba el programa de Dolina. Aunque era tarde en la noche y la verdad que desde que se hizo una cirujìa estètica habìa perdido credibilidad y astucia y habìa ganado pedanterìa y repeticiòn.
En la època de los bailes siempre se vestìa con un vestido blanco, largo. Medio bahiano. Era extraño. Nadie en esos años usaba algo asì, sin embargo le quedaba de lujo. Con Samuel charlaban mucho y se querìan con simpleza. Sin mayores ambiciones.
El primer amor es como una marca de fuego en la piel del caballito.

Empezaba a sonar el Rock and Roll, Sandro & los de Fuego, Los Shakers.
Ella venìa de una familia amante del folclore del litoral. Melodìas preponderantemente catòlicas, sobre pescadores y luchadores que salen a ganarse la vida en canoa.
Samuel, en cambio, estaba atento a las nuevas tendencias y le mostrò a ella ese mundo.
El de la nueva mùsica sensual que venìa de algùn hemisferio del norte.
Amaron eso y las grandes orquestas de tango.

En los bailes ella bailaba con otros porque èl no bailaba.
Al cabo de algunos pocos años se separaron y no volvieron a verse hasta bastante despuès.

Dejò de tomar el tren porque a su hijo le iba bastante bien y le daba plata seguido. Entonces podìa tomarse un remis cuando, cada muerte de obispo, tenìa que viajar a la ciudad. Hace algùn tiempo empezò a tener problemas de memoria y leves depresiones.

Le recetaron algunas pastillas. Las tomaba militarmente como le habìa indicado el Doctor Malodoro, a quien conocìa de aquellos años dorados.
A la tarde, 2 horas despuès de tomar las pastillitas correspondientes miraba por la ventana mientras terminaba de secar los vasos de vidrio.

Subìa la mùsica. Habìa encontrado una radio que no tenìa locuciòn y solo mùsica de la que a ella le gusta. Viejo twist, tango, folclore.
De a poco su cara se iba poniendo de costado.
El repasador no dejaba de secar el vaso de vidrio.
Sus ojos empezaban a perder òrbita.

Vìvidamente veìa aquella època de bombeos y besos inexpertos. Samuel era siempre el molde de todos los hombres.
Y ella viajaba como un jòven jalador de poxiran que camina por la ciudad con la bolsa de madera y la càpsula total a su alrededor.

Sentìa la mayor de las miserias cuando llegaba a comprender que nunca habìa podido amar completamente a aquel hombre. Aunque fuera por una vez.
Porque lo habìa vuelto a ver esporàdicamente y siempre se le negò aùn a su pesar.
Aùn cuando lo deseaba frente a frente y ya reprimirlo era tan pecaminoso como aceptarlo porque el sentimiento estaba ahì.

Ella era una señorita de bien. Educada. Pulcra.
La vecina pasaba y la veìa.

Con la cara de costado, a veces bailando levemente, hablando como con alguien. Una càpsula total a su alrededor.
Y al cabo de unas horas se encontraba en algùn lugar de la casa.
Despertaba y miraba alrededor.
Al principio le inquietaba no recordar demasiado. Luego lo aceptò como parte de la vejez.

Una vez apareciò desnuda en el jardìn trasero.
Habìa tenido un largo sueño en el que Samuel tocaba su puerta y le daba la mano.
Cuando ella bajaba, con el vestido blanco, y èl le tendìa la mano mientras subìa la parte inferior del vestido para no pisarla al descender, el se desvanecìa lentamente.
Y ella ya no tuvo nunca orgasmos como los que tenìa cuando bombeaba.

Ademàs de los antigripales y las pastillitas a veces tomaba una copa de vino con la cena.
Esas noches eran las mejores.
Reìa a los gritos sola.
El perro ladraba y la foto de Helmunt sobre la repisa la inquietaba. En general terminaba oculta, boca abajo.
Siempre va a preferir a Samuel.

15 comments:

Rose said...

Qué lindo! lo único que no me gusta de tu personaje, es que sus mejores orgasmos fueran bombeando... la sexualidad de la mujer, el servilismo sexual al hombre... en fin!
El final del relato me ha recordado una película que me encantó, IRIS. Si no la has visto, te la recomiendo para una tarde que sólo te apetezca que te expliquen una historia, nada más.
Muy bonito el relato.

lau said...

bella historia. hermoso relato.

eso de arrepentirse... los recuerdos... en fin.. qué decirle..

me gustó mucho.

primaverales!

Nablis Beltar-Beltar Nablis said...

Totalmente de acuerdo, una marca de fuego en la piel...y si, es cierto nada como el sexo pre sexo... hermosos recuerdos invadieron mi memoria...creo que a todos nos quedo esa sensacion (auqnue hayamos tenido efectivamente sexo) de que al primer amor nunca se lo amó en su totalidad...como si hubieramos estado practicando...
Me gusto mucho mucho de verdad, espero llegar a cierta edad en la que mis dias se vayan en recuerdos como esos
un saludo muy grande

lau said...

PD: un gusto haber ido a las veladas susurradas, hermoso el espectáculo, la pasé muy bien. los felicito.

primaverales again.

tiene un blog said...

okái
caja, muy lindo relato. lo del bombeo es tan bueno como lo de l musica litoraleña.

aplaus

lo rigby said...

me gusto mucho, posta. de verdad.
el sexo pre sexo, la capsula...
buenisimo, como que no puedo escribir lo mucho que me gusto
saludos

LoLa said...

Siguiendo con la tendencia de los comentarios expuestos y sin caer en la repetición nociva, me gustó mucho lo que ud escribió.
Besos!

Alan Murray said...

Increíble Don Willem: El relato es maravilloso, no sabría definir precisamente mis reacciones, aunque sé por seguro que lo único acaso achacable es la presencia por demás comedida de lo sexual (a un buen relato se le pueden pedir tres cosas: filosofía, (ó) ideología política y (ó) sexo).

Creo haberle dicho antes que lo caratulaba como un escritor político, mas este es un claro ejemplo de mi error.

Alan Murray

cajadegoma said...

rosita, no te quejes. hay mujeres y mujeres. IRIS. ni idea. espero q no trabaje alterio y poncela.

lau, como en esa pelicula de woody allen "disparos sobre brodway". No digas nada.

nablis, esperemos q cuando llegues a esa edad los ansioliticos no te caguen el cerebro.

barb, gracias tonales.

eleonor, entonces no lo escribas.

lola, es imposible huir de la moda.

inglsih, algun dia llegare. no es un error. es solo una vision parcial, un recorte caprichoso.

Álvarez Gómez said...

Goma, cuando usted narra es increíble.

Rose said...

No, ni alterio, ni poncela, que no sé quién es!

La dra. Rimolo said...

Goma querido, increible relato. Me adhiero rotundamente a los halagos anteriores.
Cada dia lo hace mejor.
slds.

mere said...

la vida es un baile y el mundo es un salón...

Harpo said...

Aquél fanatismo del que habló una vez en mi blog, bueno, déjeme decirle que es recíproco.
Muy buen material Goma.

cajadegoma said...

ag, viva la ficcion!

rosita, poncela es un puto español q hizo peliculas como "martin (hache)" y esta en el video de Matador de los cadillacs.

dra rimolo, te juro q hace un par de dias estaba pensando como se llamaba la mina de soldan q tenia la clinica trucha. gracias por el revival.

mere, la vida es una sucesion de asados. willy polvoron (idolo de goma).

sharp, groso.